Filosofía y las Habilidades Socioemocionales

 

Filosofía y las HSE: propuesta para una nueva práctica

Parte 1

            Durante la pandemia, surgió una forma de hacer clases, y usar las herramientas disponibles para que los y las docentes cumpliesen con los objetivos que plantean los planes y programas.

En mi caso, puse en práctica una metodología recién nacida, cuya ejecución puedo decir que inventé, mas no la idea original. En 2018 aprox., un profesor, colega, se encargaba de un trabajo de alta magnitud cuando me reveló que en la metodología de la escuela, desde 0 que estaba contratado para crear había propuesto que en la materia de Filosofía se enseñase sobre las Habilidades Socio Emocionales. Más allá de eso no tuve información.

            Un servidor, ávido lector de filosofía en años pasados, conjeturé el curso escolar pasado, el primero luego de la pandemia, qué idea tan brillante para poner en práctica, así que lo hice. En el tiempo llamado intersemestral, me dediqué a planear las actividades y metodología para impartir la materia de Filosofía a estudiantes adolescente nacidos entre 2002-2003 en Peto, Yucatán y sus alrededores.

            Fue tarea divertida, a decir verdad. Realmente sentí disfrutar el proceso de este viaje. Y como preámbulo a ese objetivo terminado, puedo decir que lo siento un éxito. Al menos en el diseño deseado, pues su ejecución es muy mejorable y falto de potenciar. Sobre todo por la modalidad en que fue aplicada. Es bien sabido y no me voy a detener mucho, que las clases en el contexto donde la impartí, son poco provechosas para gran cantidad de estudiantes. Hablo por mí, cuando digo que las de filosofía, pudieron ser mejor por este factor determinante, destacando que indicador importante el que toda clase y planeación debe ser contextualizada al medio de donde se planea aplicar.

            Por eso en esta entrada, dedico a compartir una parte de la explicación de la metodología que usé, y posteriormente en la ejecución directa que llevé a cabo.

            Con razón a mi gusto por la práctica, sin caer en lo teórico (totalmente indispensable por supuesto, y por las condiciones del formato de blog), empezaré comentando que para llevar a cabo este proceso fue necesario, conocer desde una perspectiva crítica todo el contenido de la filosofía. El objetivo de la materia, según los propios planes de estudio en los aprendizajes esperados son que el o la estudiante pueda conocer, y pueda fomentar su pensamiento crítico sobre los problemas sociales y su entorno, que le permitan llevarlo al interés por accionar realidades que se transformen hacia el progreso y el bienestar social. Destacado esto por propuesta de la NEM.

            Importante dato es lo anterior, puesto que nos está dando el sentido de hacia dónde ir, y sobre todo a dos conceptos innatos en educación:

            1.-Actividad de enseñanza: entendiéndose como actividades-recursos que el docente aplica durante la clase para señalar, comunicar, hacer reflexionar el contenido de un tema en particular. Una exposición de la información que el alumno debe escuchar y con el que debe interactuar desde los conocimientos previos, hasta llegar a acomodar el conocimiento, e internalizarlo para ejecutar lo siguiente: actividad de aprendizaje.

            2.-Actividad de aprendizaje: actividad-uso de recursos que él, y la estudiante lleva a cabo para comprobar que, conoce, comprende, evalúa, enlista, etc. y aplica (rá) en su vida cotidiana ese conocimiento adquirido. Al mismo tiempo que, en esa evidencia, demuestra que aprendió a aprender, por supuesto.

            Es ahí en donde me permito iniciar el compartir la respuesta a preguntas como: ¿Qué actividades son importantes y útiles para la enseñanza de la filosofía? Respuesta: discurso, exposición del docente, diálogo socrático, señalar filósofos, preguntar y esclarecer, usar líneas del tiempo, imágenes, videos, diapositivas, juegos de adivina quién, etc., y tener a nuestra entera disposición el haber planeado una ZDP (que no abordaré en esta entrada).

                                

Si determinados estudiantes tienen determinadas características ¿qué actividades pueden facilitárseles para aprender, escuchar y prestar atención? Entonces, la lista anterior, se reduce, pues el docente debe empezar a adaptarse al estudiante, para luego irle guiando hacia la independencia (objetivo de la ZDP). ¿En qué momentos uso tales actividades o herramientas? ¿Qué tipo de aprendizaje tiene la mayoría? ¿Hay alguno con discapacidad? ¿Cómo puedo relacionar el contenido con aspectos de su vida cotidiana? ¿Qué características como petuleños/as, yucatecos/cas, adolescente, tienen? ¿cómo logro conectar el contenido con esas características? ¿Cómo su realidad se relaciona con la filosofía? ¿Cómo sus intereses vocacionales se relacionan con la filosofía a revisar? Y muchas preguntas más.

                                            

            Este análisis del contexto para bajar la filosofía a su nivel cognitivo y de realidad social permitirá que el y la estudiantes logre captar lo que el docente le expone con las diferentes actividades. Es entonces, que comienza el proceso de Planeación que no en pocas ocasiones provoca dolores de cabeza.

            Entonces, teniendo respuesta a esas preguntas, surgen otras que corresponden a responder sobre las Actividades de Aprendizaje, que considero, serían las más sencillas de elaborar debido a que el/la estudiante las realiza partiendo de lo aprendido, y debe comprobarlo. Maneras hay muchas. Ahí es donde la metodología planteada cobra vida en algún sentido.


            Considero que me parece algo obvio decir, que será necesario que el o la docente que imparta la asignatura tendría que conocer y saber enseñar las habilidades socioemocionales, pues de otro modo no tendría el efecto que quiero compartir.

Algunas consideraciones sobre mi práctica y contexto durante las clases de filosofía en pandemia: (las 2 primeras por indicaciones de Dirección General)

            -Las clases eran máximo 2 veces a la semana. AP (antes de la pandemia), 4.

-Las clases debían durar 30 minutos máximo. Muchas veces, llegaba a 40. AP 50 min.

-Usé la plataforma Facebook para subir las clases grabadas después de la clase en línea por Zoom. Debido a que en ocasiones la clase no acababa y por lo tanto se cortaba, volvía a grabar la clase del día para subirla completa.

-Usé WhatsApp y Gmail para recibir ADAs, dudas, dar avisos, etc.

-Pocos/as estudiantes tienen acceso a internet estable para entrar a zoom, y por lo tanto la voz y la imagen proyectada se distorsiona con frecuencia. Subir las clases ayudó mucho, en testimonio de ellos/as.

-Debido a que estaba planeado todo el contenido y las ADAs, había una calendarización de actividades por entregar, para facilitar que se organicen. 

           Continuará en la Parte 2. 

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